sábado, 18 de enero de 2014

Capítulo 6; El sauce llorón.

Me desperté, eran las 10 de la mañana del sábado. Me dolía muchísimo la cabeza. De repente recuerdos del dia anterior bombardearon mi mente. Diego, mi madre, drogas, el instituto, castigo. Nuevas lágrimas asomaron por mis ojos. Me dirigí al espejo de mi habitación y contemplé mis ojos hinchados y rojos de llorar y el rimel corrido por mis mejillas. Me duché y vestí sin intercambiar una mínima palabra con mis padres. Diego y yo habíamos quedado a las 10, así que tuve que escribirle para avisarle de que llegaría tarde.
"Diego, soy Julia, me ha surgido un problema y no podré llegar a tiempo. Estaré allí a la hora de comer. Besos."
Me sentía fatal por dejarle tirado, según él tenía una sorpresa preparada para mí y me temía haberla fastidiado.
Me sentía mal, me sentía sola. Mi madre y yo no nos comprendíamos, no hablábamos, simplemente nos limitábamos a fingir que nos queríamos y que todo iba bien. Pero, ¿a quién le importaban mis sentimientos? A nadie. Así que me limité a arreglarme y a pensar en Diego. Salí de casa sin decir nada, (sabiendo que al llegar me esperaría una buena) y me dirigí al metro. Cuando llegué a la tienda, allí estaba él, sentado en la puerta con dos cascos en la mano y una sonrisa tímida. Nos abrazamos y el corazón me empezó a ir a mil por hora. Cuando le tocaba sentía que nada más importaba. Que solo estábamos él y yo en medio de toda Valencia. Me sentía feliz, me sentía agusto, me sentía comprendida. Y al rato, me sentía estúpida. ¿Cómo podía sentir tanto por una persona que apenas conocía? ¿Por qué era tan jodidamente sensible y enamoradiza? Me gustaba y odiaba enamorarme a la vez, era muy raro. Aquel abrazo que duró apenas cuatro seguidos, fue un mundo para mí.
-¿Preparada para un pequeño picnic? Espero que no tengas mucha hambre, soy un pésimo cocinero.
Reí como una idiota.
-Seguro que está todo buenísimo. ¿A dónde vamos?
-Ya verás, te voy a llevar a un sitio muy especial para mi.
Me cogió de la mano y nos dirigimos a la pequeña vespino que estaba aparcada un par de metros de la tienda. Me daban miedo las motos, estaba harta de ver como cada semana algún estúpido de mi instituto se lesionaba yendo en una. Pero al subir a la moto con Diego, todas mis preocupaciones y temores desaparecieron, me sentía protegida.
Conducimos unos veinte minutos por carreteras empinadas y con muchas curvas, no intercambiamos palabras por mi miedo a su despiste, finalmente, llegamos.
Era un pequeño terreno de hiervas silvestres y de todo tipo de tonalidades verdes, pero entre todas aquellas, destacaba un gigante sauce llorón. Era el árbol más bonito que mis ojos habían podido contemplar jamás. Parecía estar lleno de vida, fuerte y sano, lo mejor de todo, era que bajo sus hojas, había un pequeño banco banco dirigido al mar. Nos sentamos en él.
-Este sitio es precioso y este banco está en el lugar perfecto. <<Dije entusiasmada>>
-Es mi lugar favorito en toda la tierra. Este terreno forma parte de la herencia que me dejó mi abuela, a parte de la tienda. Justo ahí <<dijo señalando una parte del terreno>> tenía pensado construir una pequeña casita de madera para pasar sus últimos días, pero se fué sin poder cumplir su último deseo.
-Lo siento.
-Gracias, bueno, en cierto modo ya lo he superado, pero me costó mucho, prácticamente me he criado con mi abuela y este árbol, significa mucho para mi. Aquí es donde he pasado todos mis dias leyendo y pensando desde que mi abuela se fue. La verdad, es que jamás había traído a nadie aquí, eres la primera persona.
Me sentí afortunada. Significaba mucho para mí qurle Diego se estuviera abriendo a mi y contándome su vida. En aquel momento no supe que decir y sorprendentemente sentí el impulso de besarle. Pero no podia, era una cobarde, lo máximo a lo que me atreví fue a besarle el la mejilla y sonreírle tímidamente. Nos miramos fijamente durante unos segundos. Sentía que le conocía de toda la vida.
-Creo que esa tortilla de patatas nos está llamando <<se levantó y fue a por la cesta de la comida>>
Eso era demasiado perfecto para ser real.
Disfrutamos de la comida y de las conversaciones sobre todo tipo de asuntos. Hablamos de música, de libros, de cine, incluso hablamos de política. Aquel chico era una biblioteca andante, era muy inteligente y culto, algo que hacía que me atrajese cada vez más.
Seguíamos hablando y riendo, mientras bebíamos café de un pequeño termo que había traído. Cuando callabamos después de reir, no era el típico momento incómodo de silencio, nos mirabamos y sentía que nos lo decíamos todo con los ojos. Volví a sentir impulso de besarle, pero no lo hice.
Nos tumbamos en la hierba, el sol acariciaba nuestros cuerpos, era agradable. Estabamos separados unos veinte centímetros (para mi eran kilómetros) así que me atreví a acercarme y apoyar mi cabeza en su pecho. Suspiré. Podría vivir en ese momento eternamente.
Nos quedamos imaginando formas divertidas en las nuves, de repente cambió de tema:
-Me haces sentir bien, Julia. Y eso es difícil, soy un chico muy solitario, jamás he tenido amigos ni novia, mi única compañía era mi abuela y me dejó cuando apenas era un niño de 15 años. He vivido desde entonces en una casa de acogida con personas que no me trataban bien, pero eso no es lo importante, lo importante es que por casualidad tú has aparecido en mi vida, fuiste una bonita casualidad entrando en mi tienda y alegrando mis días y no sé Julia, quería agradecértelo. Jamás pensé que una persona podría sacarme de mi agujero de mierda y recuerdos y hacerme pasar buenos momentos y menos en tan poco tiempo.

Las lágrimas caian por mis mejillas. En aquel momento me sentí la persona más feliz y triste del mundo. Si, a la vez. Triste por la vida de Diego y feliz por haberle encontrado. Había encontrado a mi persona.
Levanté mi cabeza de su pecho, le miré y le besé. Fue el beso más bonito que jamás recordaré.

2 comentarios:

  1. Ay jo, que bonito es éste capítulo. Yo estaba asustada porque pensaba que ya no subirías capítulos, no sabes la alegría que me he llevado al ver que habías subido. ,:') Bueno, éste capítulo es un poco triste ppr Diego, me da penita, pero bueno. Tengo unas ganas de que subas el siguiente... Ni te imaginas.
    Un beso cielo!! <3
    Lia.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola preciosa, para empezar, muchísimas ganas por leerme cielo, me alegro mucho que te haya gustado este capítulo, siento haber estado tanto tiempo sin subir, pero los estudios no me lo permitían. Prometo subir más amenudo, un beso cariño y gracias de nuevo.
      Ela.

      Eliminar