domingo, 19 de enero de 2014

Capítulo 7; Poesía entre sábanas.

Habían pasado cuatro meses desde nuestra primera cita bajo el sauce llorón. Podría decir que fueron los mejores cuatro meses de mi vida, donde Diego y yo, nos convertimos en una misma persona.
Pasabamos tardes y noches enteras bajo la sombra de aquel árbol, leyendo, tocando la guitarra, mirando las nubes, hablando, basándonos, siendo felices. Desde que estaba con él, nada más me importaba y empecé a ver mi mundo desde un punto de vista más optimista. Iba al instituto todos los días y estudiaba mucho, no tenía amigos, pero no me importaba, mi único y mejor amigo era Diego, no quería más.
En mi casa no mejoró la situación, simplemente nos limitábamos a ignorarnos, aunque mi madre empezó a dejarme más espacio cuando vio que mejoré notablemente en el instituto. Todos los días deseaba que se pasara la mañana ansiosamente, para poder coger el metro e ir a la tienda con Diego.
Empecé a trabajar con él, la verdad es que la tienda no aportaba muchos beneficios, pero eran los suficientes para pagar un pequeño piso de apenas 20 metros cuadrados y poder alimentarse.
El piso de Diego era alucinante, eran solo 3 diminutas habitaciones en un quinto piso muy antiguo, pero lo tenía tan bien decorado, que era muy acogedor.
No tenía habitación propia, tenía el comedor, la habitación y la sala de estar en una misma habitación, era una pequeña sala muy iluminada llena de pósters de The Beatles y antiguos músicos de Jazz. Dos pequeñas estanterías sujetaban libros de poesía, fotos de su infancia y vinilos,  también algunas velas aromáticas.
Tenía una cama grande, con muchos cojines y siempre deshecha y por último, bajo la ventana, un pequeño tocadiscos antiguo, era una maravilla. Las otras habitaciones eran la cocina y el cuarto de baño. Aquel piso era nuestro pequeño paraíso. Nos pasábamos los días en la cama leyendo poesía, cocinando con Jazz de fondo, bebiendo vino y riendo. Era como vivir en una película de amor francesa.
No les presenté a mis padres a Diego, pensé que no sabrían apreciarlo y que sólo tendrían en cuenta que es mayor que yo y que no estudia. Es lo único que les importa, ¿mi felicidad? No, eso no.

Jamás olvidaré alquel dia. Salí del instituto y allí estaba él, el chico más atractivo de todos, esperándome en la puerta con la moto, le besé apasionadamente delante de todos y nos fuimos riendo dejando atras a decenas de bocabiertos que jamás esperarían que la chica callada y tímida tuviese un novio tan llamativo.
Llegamos a su pequeño piso y me preparó pasta para comer, me trataba como a una reina. ¿A que se debía aquello? ¿Era nuestro aniversario? ¿Era mi cumpleaños? Realmente no lo sabía, perdía la noción del tiempo cuando estaba con él. Lo bueno de Diego, era que me sorprendía sin motivo alguno, simplemente por puro amor. Disfrutamos de una muy agradable velada y después de aquello, fuimos al sauce, nos pasamos la tarde entera sentados en aquel banco, observando el mar a lo lejos, hablábamos de todo, jamás habían silencios incómodos entre nosotros, nos lo contábamos todo y nos aconsejabamos y apoyabamos el uno al otro. Vimos el anochecer más bonito del mundo aquella noche tapados con una pequeña manta y abrazados. Eran momentos tan mágicos que me solía preguntar si todo aquello no era más que un sueño. Volvimos a casa y simplemente sucedió. Nos tumbamos en la cama y a ritmo de la suave voz de Fran Sinatra y la cálida luz de las velas, nos dejamos llevar. Cuando quieres a alguien no te preocupas por tu dolor o por lo incomodo, simplemente amas.
Asi eran nuestros días, tan perfectos que parecían mentiras y yo era tan feliz que me temía haber muerto y estar en el cielo.  Pero todo era demasiado bonito para ser real y como dicen cientos de canciones, decenas de versos y millones de historias, 'nada dura para siempre' y no todos los cuentos acaban en "Vivieron felices y comieron perdices".
¿Seríamos nosotros un caso especial?
Me temía que no.

1 comentario:

  1. Lo siento de verdad, no me di cuenta de que habías subido capítulo nuevo.... Bueno, me encanta, son tan monos! Pero con lo del final me has matado un poquito, supongo que ya vienen los problemas... Bueno en fin, que me ha encantado, sigue así cielo.
    Un besazo! <3
    Lia.

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