Suena el despertador y pego un brinco del susto en mi cama, con una rapidez notable apago el despertador de un golpe. Entreabro mis ojos y veo que son las 7:30 de la mañana. Me da un vuelco el corazón al pensar que todo aquello con lo que estaba soñando, no era más que eso, un sueño. El apetito se me abre al llegar a mi habitación el olor a tostadas y café recién hecho. Me levanto, abro el armario y empieza el debate diario sobre el qué ponerme para ir al instituto. Hacía frío, era un 14 de Enero muy gélido y me decidí por un vaquero, converse y sudadera de universidad. Salí de mi habitación sin hacer la cama (sabía que aquello me traería problemas, pero me daba igual) y me dirigí a la cocina, donde mis padres estaban desayunando.
-Buenos días, Julia. ¿Has hecho ya la cama? <Sabía que me lo preguntaría, no se le pasa ni una vez>
-Em, aún no. Voy a peinarme primero.
-Primero desayuna algo. El desayuno el la comida más important <A partir de ahí, mi mente desconecto y mi cuerpo le limitó a asentir y masticsr un par de galletas insípidas>
Fuí al cuarto de baño, me recogí mi melena anaranjada en una trenza y puse uma falsa sonrisa para aplicarme el colorete.
Salí de casa con un simple 'Adiós' y me puse camino al instituto. Amaba ir al instituto caminando en invierno. Tenía que pasar por un campo de almendros mienteas amanecía, era precioso.
El instituto estaba cerca de casa, a 10 minutos aproximadamente caminando, cuándo llegué, no tenía a nadie esperándome en la puerta, ni siquiera un 'Buenos días' de alguien. Estaba acostumbrada. Me dirigí al aula de biología y ¡pum! mi mente desconecto automáticamente hasta la hora de volver a casa. No tenía amigos y no los necesitaba, mis intentos de ser popular fracasaron y volver a intentarlo me parecía una auténtica estupidez. ¿Quien quiere amigos teniendo libros?
Cuando llegué a casa, mi madre no me recibió muy contenta. Me echó en cara el no haberme hecho la cama y me mandó poner la mesa.
Lo hice, a desgana. Después de comer pasta (mi plato preferido) me fui a mi habitación a leer. Ken Follet y sus Pilares de la Tierra eran el sitio en los que me refugiaba los últimos días.
Se pasaron las horas y ahi seguía yo, leyendo. Ajena a lo que pasaba en el mundo exterior.
-Juliaaaaaaaa, a cenar.
Mierda, no había hecho los deberes. Me daba igual, en el fondo. Cené y me fui a la cama otra vez. Pero esta vez con planes. Al día siguiente tenía pensado ir a una pequeña tienda de libros de segunda mano y antigüedades que había en el centro de Valencia. Me lo pasaría pipa allí. Programe el despertador, cerre los ojos y me adentré en una magnífica historia de amor situada en París.
sábado, 3 de agosto de 2013
Capítulo 1; Monotonía en mi mundo.
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