sábado, 3 de agosto de 2013

Capítulo 2; Les boutique des surprises.

Suena el despertador <odio ese maldito despertador> y esta vez me levanto más animada. Hace unos días había estado mirando anuncios en internet para compra-venta de libros y encontré una página de una pequeña tienda situada en Valencia que vendía libros y antigüedades. A mi siempre me han encantado ese tipo de tiendas, así que me decidí por ir ese día.
Fui al instituto y volví como cualquier otro día. Al llegar a casa, dormí un poco y levanté para vestirme.
No sé el por qué, pero aquel día quería ponerme guapa, así que abrí el armario y escogí uno de mis mejores vestidos.
Era un vestido color crema que se cojía de la cintura y bajaba hasta las rodillas en forma de volantes. Hacía frío, así que lo acompañé con medias, botas y chaquetón negro.
Al llegar a la sala para pedirle a mi madre el dinero el metro, se sorprendió de lo guapa que estaba, me había dejado mi larga melena anaranjada suelta pero tapada con un pequeño gorro negro y no llevaba más que un poco de rimel.
-Julia, ¿a dónde vas tan guapa?
-Habrá quedao'con algún mozo, Luisa. <Soltó mi padre, para mi sorpresa>
Ojalá, pensé yo. Llevaba más 3 años sin haber besado a un chico y ya tenía 17 años.
-He quedado con unas amigas para ir a cenar a Valencia.
-¿Un Martes? Julia, no me mientas.
No quería decirles a mis padres que me había arreglado así para ir a una tienda de libros yo sola por Valencia.
-Mamá, me voy. ¿Me das el dinero o qué?
Empecé a ponerme borde con tanta mirada interrogatoria.
Mi madre se levantó, me dió el dinero, un beso y la típica advertencia de madre: Ten cuidado, no hables con desconocidos, no vuelvas tarde, ten el móvil a mano...
Media hora mas tarde conseguí salir de casa y me dirigí caminando hacia la estación. Ya en el metro, saqué mi móvil y mis cascos y me puse a escuchar Pink Floyd. En 20 minutos ya estaba en Valencia. Cuando bajé del tren, una oleada de aire gélido chocó contra mi cara, me gustaba, me gustab el frío, caminé dos o tres calles bajo los árboles hasta que la encontré: Les boutique des surprises.
Una pequeña tienda situada en la esquina de la calle y una puerta de madera con un cartelito que te invitaba a entrar.
Entre y unos pequeños cascabeles sonaron. Aquello era el paraíso, habían docenas de estanterías llenas de libros y vinilos de todo tipo, pequeñas sillas de jardín antiguas ocupadas por siniestras muñecas de porcelana, vestidos vintage, espejos antiguos, era perfecto.
Recorrí la tienda entusiasmada y ni me inmuté de que estaba sola en la tienda.
Después de una larga hora de búsqueda encontré un vinilo de Queen y el libro de 'La historia interminable'. Fuí al mostrador decidida a comprarmelo, pero no había nadie.
-¿Hola? ¿Hay alguien?
El silencio reinaba en aquella tienda y yo empezaba a asustarme. Pero me daba igual, no pensaba irme de allí sin mis nuevas adquisiciones.
De repente noto como una mano se posa sobre mi hombro, pego un grito del sobresalto y me giro respirando agitadamente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario