Me giré sobresaltada y me encontré con unos ojos que me transmitieron la mayor sensación de paz posible.
-Oh, espero no haberte asustado <dijo el chico entre risas>
Era un chico de unos 20 años aproximadamente, 1'90, moreno, ojos verdes con miles de pestañas negras y espesas, muchas pequitas y una cara que transmitía mucha ternura. Extrañas sensaciones recorrieron mi cuerpo en ese momento, decidí ignorarlas.
-Que va, bueno, un poco, esto está tan silencioso. <Dije con timideza>
Me costaba mucho expresarme en ese momento, estaba nerviosa. ¿Por qué estaba nerviosa? ¿Acaso me gustaba aquel extraño chico de pecas en la cara? Me temía que sí.
-¿Esto es todo? <dijo observando mi libro y el vinilo> Hum, muy buen gusto.
-Sí, por desgracia no tengo suficiente dinero para comprar todas las maravillas que alberga esta tienda. ¿Es tuya?
-Sí, es todo lo que tengo, herencia de mi abuela, esto antes era una antigua floristería, pero he decidido convertirlo en tienda de segunda mano.
-Está genial, tienes cosas alucinantes.
-Muchas gracias <contestó con una sincera sonrisa>
Le pagué y salí de la tienda con una sonrisa y un 'Hasta pronto'. Cuándo me giré él aún estaba allí, mirándome.
Había pasado casi 3 horas en aquella tienda y ni me había inmutado.
Quería armarme de valor, volver a entrar en la tienda e invitar al chico a tomar a un café. Ni siquiera sabía su nombre. Que frustrante.
No tenía valor. No tenía agallas. Me moría de la vergüenza. No me reconocía, estaba sintiendo algo muy extraño por aquel chico con el que solo había intercambiado tres palabras. Pero me daba igual. En aquel momento me juré que ese chico sería mío, costase lo que costase, lo tendría.
Pegué una última mirada a Les boutiques des surprises, sonreí y tomé camino al metro con mi vinilo y mi libro en las manos.
domingo, 4 de agosto de 2013
Capítulo 3; Extrañas sensaciones.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario