'Diego', su nombre retumbaba en mi cabeza.
-Diego es un nombre precioso.
-Pues muchas gracias, es una herencia, mi padre Diego, mi abuelo Diego, mi bisabuelo Diego y así.
<Nuestro hijo será Diego> pensé y al momento mis mejillas enrojecieron.
Notaba atracción entre nosotros, más allá de una atracción física (que era obvio que la había) teníamos una conexión especial.
Cuando me miraba a los ojos me sentía agusto, me sentía especial. Y luego me sentía estúpida de sentir eso. Yo jamás había sido una chica enamoradiza y fácil de conquistar y jamás ningún chico había conseguido hacerme sentir algo y de alguna manera me sentía ridícula por sentir algo así con un chico al que acababa de conocer (por mucho que tuviésemos en común).
No creía en el amor a primera vista, hasta aquel día. A veces el amor te juega malas pasadas, supongo que forma parte de la vida.
Después de pasarnos prácticamente 4 horas charlando y tomando café, Diego me pidió mi numero de teléfono.
Al principio quise hacerme la difícil (estaba deseando dárselo) y se lo negué, pero inmediatamente reí haciéndole saber que bromeaba. Esta vez, me fui de allí con las manos vacías, bueno no del todo. Llegué a casa, me tumbé en la cama y dormí. Hasta que la vibración de mi teléfono de me despertó sobresaltadamente. Era un mensaje. De un número desconocido. Mi corazón deseaba que fuera Diego, mi mente deseaba que fuera publicidad.
"Me lo he pasado genial esta tarde, Julia. Eres una chica super maja y tenemos muchas cosas en común, ¿café mañana a la misma hora y terminamos nuestra conversación? Saludos, Diego."
Sin darme cuenta tenía una sonrisa de oreja a oreja y los dedos me temblaban levemente, en un acto reflejo le di rápidamente al botón de responder, pero mi mente decidió jugarme una mala pasada y desconectó. Simplemente me quedé en blanco. No sabía que responderle. Borre y escribí 15 mensajes diferentes en busca de la respuesta perfecta. Al final todo quedó en un:
Tu también eres un chico majísimo Diego y por supuesto que deberíamos continuar nuestra conversación, mañana a las 10 estaré allí, buenas noches. Julia."
Ese buenas noches en principio era un 'Besos. Julia' pero mi cobardía me impidió enviarlo así.
Al día siguiente, volví a hacer pellas y me escapé a aquella pequeña tienda. Allí estaba él, esperándome con un café en la mano.
Charlamos durante horas y horas. Cada vez, me sentía mas cerca de él, el tiempo se pasaba volando mientras hablábamos, miré mi reloj, eran las 14:15, estaba muerta de hambre y ya era hora de regresar a casa. Hice amago de coger mi bolso y Diego me cogió del brazo.
-Soy adicto a la comida china y aquí cerca hay un restaurante muy bueno, ¿quieres que pidamos algo y comemos?
Me sentí alagada por su invitación y obviamente quería aceptar, pero se supone que estaba en el instituto y comía en casa.
Espera un momento, ¿cómo podía estar planteándome rechazar la invitación de Diego?
-Por mi genial.
-¿Que quieres que pida?
-Me gusta todo.
Se levantó de la mesa y tanteó el mostrador en busca de su teléfono.
Comimos entre risas y anécdotas. Y yo estaba más agusto que nunca. Demasiado agusto, mierda. Me estaba enamorando.
Acabamos de comer, me levanté con la intención de irme. Me acompañó a la puerta de la tienda.
-Me lo he pasado genial, Julia, tenemos que quedar más.
Me sonrojé al instante.
-Por supuesto, lo paso genial contigo y tenemos tantas cosas en común...
-Quizá sea demasiado pronto para decirlo, pero me gustas, me gustas mucho.
Oh-Dios-Mio. ¿Estoy soñando? ¿Me ha sicho que le gusto? Diego, el chico del flechazo, el chico de la tienda, el chico de las pecas, el chico por el que yo me moría, me había dicho que le gustaba?
-Pff, no sé que decir <reí nerviosamente>.
-No tienes por qué decir nada, solo quería que lo supieses.
-No, no, me da gracia, porque, Diego...desde el primer día en el que te vi, cpn tus libros, tu sonrisa, tus pecas...tu todo, me encantastes.
-¿Enserio? <Rió y se sonrojo>
Me iba el corazón a mil por hora, estaba tan feliz en aquel momento.
-Sí...
-Julia, ¿te gustaría que quedasemos mañana, fuera de la tienda? Me gustaría llevarte a un sitio especial.
-Claro que sí. ¿A dónde?
-¡Sorpresa! <Rió mientras me abrazaba a modo de despedida>
Apoyó su mentón en mi cabeza, era tan alto...yo le abracé por la cintura.
-Mañana a las diez estaré aquí. Adiós Diego.
-Adiós preciosa.
Salí de la tienda. Eché a andar rápido. El frío viento golpeaba mi cara. Yo sonreía. Sonreía demasiado, me dolía la cara de tanto sonreír. Estaba caminado entre nubes. Pero a la vez, no quería ilusionarme tanto...
¿Era normal que nos gustasemos tanto si solo era la segunda vez que nos veíamos?
Me daba igual. Llegué a casa. Con miedo abrí la puerta. Eran las 5 de la tarde.
-¡Julia! ¿De dónde vienes?
Mi madre estaba muy cabreada. ¿Sabría que llevaba dos días sin ur al instituto?
-De la biblioteca.
Plash. Un dolor agudo apareció en mi cara. Me acaba de pegar un guantazo. Y bien fuerte. Instantáneamente me lleve la mano a la mejilla.
-Mentirosa. Llevas 2 días sin ir al instituto, vas fatal en clases. Ya no estudias ni haces nada. ¿De que vas, Julia? Desaparece dinero de mi bolso constantemente. No te estarás drogando, ¿no? <dijo con lágrimas en los ojos>
No pude evitar reír. Otro guantazo llegó a mi cara.
-¡MAMÁ! Ya esta bien, joder. ¡Claro que no me drogo!
-¿Y por qué me desaparece dinero? ¿Por qué ya no vas a clase?
Nos sentamos y se lo expliqué. Le expliqué que había estando yendo a una tienda en Valencia, que ya no iba a clase, que había conocido a un chico. Al principio parecía estar interesada en mi historia, pero finamente no.
-Julia, eres una mocosa de 17 años que lo único pir lo que tiene que preocuparse ahora es por los estudios. ¡Estás castigada! Sin móvil, sin tele y por supuesto, sin salir. Vete a tu cuarto.
Me fui a mi cuarto y me eché a llorar tendida en la cama. No por los guantazos, no por las notas, no por la bronca de mi madre, si no, por que no podría ir a ver a Diego. ¡Me escaparía! Me daba igual, tenía que ir a verle. Diego era el chico perfecto para mí. Era mi media naranja, era una Julia en chico.
Me acosté, apagué la luz y cerré los ojos.
Era mío (o eso pensaba).
lunes, 5 de agosto de 2013
Capítulo 5; Sorpresa.
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Que sepas que lo adoro!!!PD soy tu Querida Cris ;)
ResponderEliminarOh dios, creo que me va a dar algo.¿Cómo puedes escribir tan bien? De verdad que no entiendo como lo haces. Aquí tienes lectora nueva. Sube cuándo puedas, ¿vale? Un beso. <3
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